Saltar al contenido
976 207689Atención a las Familias: L -V 8:00 - 13:30 h / L y X 16:30-19:00 hnamaste@namasteinfancia.org
C/ Coso 79-81, 2º Drcha

Visitas con cita previa

Namasté
Asociación para la promoción de la Infancia
NamastéNamasté
  • Inicio
  • Países donde Trabajamos
    • India
    • Bulgaria
  • Acompañamiento Familiar
    • Acompañamiento Familiar
    • Quiero ser Mamá/Papá
    • Ya estoy en proceso de adopción
    • Ya soy Mamá/Papá
  • Quiénes somos
    • Adopción Internacional
    • Quiénes somos
    • Acreditaciones
    • Nuestros cursos
      • Contenido y darse de alta
      • CURSO 1
      • CURSO 2
      • CURSO 3
    • Contacto
    • Contrato y Tarifas
    • Protección de Datos
    • Plataforma Postadopción
  • Entrar
Buscar:
  • Inicio
  • Países donde Trabajamos
    • India
    • Bulgaria
  • Acompañamiento Familiar
    • Acompañamiento Familiar
    • Quiero ser Mamá/Papá
    • Ya estoy en proceso de adopción
    • Ya soy Mamá/Papá
  • Quiénes somos
    • Adopción Internacional
    • Quiénes somos
    • Acreditaciones
    • Nuestros cursos
      • Contenido y darse de alta
      • CURSO 1
      • CURSO 2
      • CURSO 3
    • Contacto
    • Contrato y Tarifas
    • Protección de Datos
    • Plataforma Postadopción
  • Entrar

La Realidad de los niños en adopción internacional

Estás aquí:
  1. Inicio
  2. Accordions
  3. La Realidad de los niños…
¿Cómo imaginamos la salud de los niños?

La mayoría de las familias se ofrecen para adoptar un niño sano. Sin embargo el concepto de salud y la capacidad para determinar la situación de salud varía de un país a otro. La mayoría de los niños vienen de sus países de origen con ciertas carencias en el área de la salud (nutricionales, de vacunación, víricas…) que son fácilmente superables una vez que ha llegado a España, pero que tenemos que tener en mente para no tener sorpresas. Otros niños, sin embargo, padecen enfermedades que no han podido ser  adecuadamente diagnosticadas en sus países de origen o que les sobrevienen una vez han llegado a su hogar y que revisten mayor gravedad.

¿Cómo imaginamos físicamente a los niños?

Aunque esto es un aspecto muy obvio para la mayoría de las familias, para otras puede ser una fuente de sorpresas y de ruptura de sus expectativas. La mayoría de los niños que vienen de la adopción  internacional, incluso los que provienen de países europeos, tienen características físicas y/o raciales marcadamente diferentes a las del común de los niños de nuestro entorno. A veces tenemos una idea demasiado estrecha y estereotipada de cómo son físicamente las personas de una u otra etnia e incluso podemos llegar a oír: las niñas chinas son todas monísimas, los etíopes son todos muy guapos, los niños rusos son todos rubios o el color de piel de las indias es muy parecido al nuestro… y eso no es siempre así, de hecho es tanto como decir que todos los niños españoles son bajitos y de pelo  rizado. Además, tenemos que tener en cuenta que en muchos de los países hay grupos étnicos bastante diferenciados: rusos de ojos achinados, balcánicos de etnia gitana, indias de piel negra… y estar abiertos a acoger al niño que llegue. Por otro lado, con respecto a los rasgos físicos y raciales, hay que pensar en el aspecto que tendrá el niño de pequeño y en el que tendrá también cuando se haga mayor y aceptar ambos.

¿Cómo imaginamos la edad de los niños?

En la idoneidad se establecen orientaciones acerca de la franja de edad aproximada que se ajusta a las capacidades de integración de la familia y, sin embargo, es muy difícil imaginar un  niño de hasta tres años o un niño de tres a seis años y, de hecho, las diferencias evolutivas que hay dentro de cada rango de edad pueden ser muy importantes. A pesar de que estos grupos de edad son más o menos amplios, en nuestra imaginación tenemos un niño concreto con una edad más o menos determinada (un  bebé, un niño que ya anda, uno que irá al colegio…) y podemos  sentirnos frustrados si el niño, a pesar de estar en la franja de edad solicitada, no tiene la edad que imaginábamos. Por ello será importante hacer el esfuerzo de imaginar y esperar al niño en todas las etapas del desarrollo que abarca nuestro ofrecimiento.
Por otro lado, aunque esa edad sea exactamente la misma que teníamos en mente, la experiencia previa de los menores puede hacer que tengan comportamientos que no son esperables en los niños que conocemos de esa edad. Podemos encontrarnos con niños de casi tres años que todavía no andan o no saben masticar y, por el contrario, con niños de cinco años con un nivel de independencia mayor de su edad. Por lo general los niños vendrán con carencias en el desarrollo y aunque adoptemos niños mayores de 6 años viviremos todas las fases de su desarrollo casi como si fuera un bebé.

¿Cómo imaginamos nuestra relación con los niños?

A veces imaginamos el encuentro con el niño como un flechazo en el que, instantáneamente, nosotros nos vincularemos a él y surgirá un sentimiento fuerte de paternidad o de maternidad y el niño también nos reconocerá y nos querrá espontáneamente como padres. Sin embargo, lo más común es que el vínculo entre el niño y los padres se forje poco a poco durante los primeros meses de convivencia en los que nos iremos conociendo y adoptando mutuamente.
Para la mayoría de los niños, y también de los padres, éste es un camino lento y progresivo y para algunos, además, está envuelto de dificultad y ambigüedad.  Tenemos que estar preparados para acompañar al niño en esa ambigüedad y ofrecernos como un puerto sólido en el que atracar, a pesar de sus dificultades y sus dudas y del dolor que éstas pueden generarnos.

¿Cómo imaginamos que se comportan los niños?

La mayoría de los niños que han vivido en entornos der privación llegan con conductas que nos resultan muy  nuevas, algunas porque son raras en nuestro contexto y otras porque son difíciles de manejar. Hay que tener en cuenta que, como veremos más adelante, éstas son  conductas que les ayudaban a sobrevivir y a estar adaptados en ambientes de dificultad o de institucionalización que nos son muy ajenos. A pesar de que la realidad de cada país de origen y de cada niño es muy diferente sería bueno que  hiciéramos algunos ejercicios de empatía y de ponernos en el lugar de los niños  antes de decidirnos a adoptar ¿cómo me comportaría yo si… hubiera estado la mitad del día tumbado en una cuna, hubiera recibido malos tratos, hubiera sido cuidado por personas muy diferentes, hubiera ejercido la mendicidad, hubiera perdido a mis seres queridos, hubiera compartido habitación con otros 20 niños, hubiera…?

¿Cómo imaginamos que serán las necesidades de nuestro hijo?

Aunque el término de “necesidades especiales” se reserva para los niños que son mayores, grupos de hermanos o niños que tienen alguna dificultad física, cognitiva o psicológica, cualquier niño que llegue a casa tendrá distintas necesidades que son, de algún modo, especiales. Para empezar, todos los niños adoptables tienen la necesidad de ser cuidados e integrados en una familia que no es la que los vio nacer. Además, pueden necesitar ayuda médica especial para superar un embarazo o un parto difíciles, estimulación para superar unos primeros meses de vida en un entorno de poco cuidado, apoyo en una integración escolar a la que no estaban acostumbrados… Es importante estar preparados para entender cuáles son las  necesidades del niño que llega, sean cuales sean.

Plataforma postadopción
Encuéntranos

Dirección
Calle Coso 79-81, 2º drcha
Zaragoza,50001

Horario de atención a las familias:
L – V: 8:00 a 13:30 h
L y X: 16:30 – 19:00 h

Ir a Tienda